Por qué tener miles de seguidores en Instagram sí ayuda en tu carrera artística

Durante años se ha instalado una idea cómoda en el mundo artístico: que los seguidores no importan, que la visibilidad es superficial y que el verdadero valor está únicamente en la obra o en los padrinos que puedas conseguir en tu camino artístico.

Es una afirmación tranquilizadora, pero no del todo honesta con la realidad del mercado actual.

El cambio de paradigma: de la validación externa a la visibilidad de tu universo artístico

El paradigma ha cambiado.
Antes, la visibilidad de un artista dependía casi exclusivamente de que un crítico, una galería o una institución legitimara tu trabajo de artista.

Hoy, la visibilidad ya no se concede desde arriba. Te la ganas.

Existe cuando eres capaz de articular un universo artístico claro y hacer que tus propios coleccionistas, seguidores y personas afines quieran compartirlo.

Recuerda que el arte no se compra por necesidad, sino por conexión. Esto quiere decir que si tú como artista tienes una plataforma de visibilidad propia que tú controlas y manejas, puedes crear desde el sofá de tu casa la experiencia adecuada para que tus coleccionistas empaticen contigo, con tu obra y te elijan. Todo ello, sin costes añadidos y sin confiar en intermediarios.

Actualmente, sobre todo al inicio de tu carrera, el foco ya no está solo en quién te avala, sino en si tu discurso es lo suficientemente sólido, reconocible y coherente como para generar identificación, deseo y continuidad.

Por eso creé ORIGEN, la formación centrada en ayudar a los artistas a construir un statement claro, un universo artístico legible y un portfolio profesional que sostenga su práctica en el tiempo. Clic aquí para saber más.

Con ello, tendrás la primera parte: saber por qué eres único en el mercado y cómo transmitirlo para que se vea tu valor. Ahora pasamos a la segunda parte: cómo tener visibilidad real y sana.

Y, ¿qué hacemos una vez que tengo mi discurso artístico claro?

Mostrarte.

Mostrarte pero no para ti, sino para compartir, conectar y crear puentes.

Solo en este sentido (en el de compartir, conectar y crear puentes) podemos decir que tener seguidores sí ayuda en tu carrera como artista: porque cada publicación es una semilla, es actuar en función de un interés compuesto.

Dicho en otras palabras, tener una cuenta de Instagram con miles de seguidores sí ayuda en una carrera artística.

No porque los números validen la calidad de una obra, sino porque la visibilidad condiciona ciertas oportunidades y, sobre todo, porque te permite establecer conexiones que de otra manera no podrías.

Una cuenta con miles de seguidores no garantiza calidad, pero reduce la desconfianza inicial y genera vínculos. Comunica que hay una práctica viva, activa, que no existe en aislamiento, que el artista sí es capaz de generar por sí mismo una comunidad, una experiencia, una emoción compartida y un aporte artístico.

Instagram como espacio de proceso, discurso y coherencia

Instagram se ha convertido en un lugar donde el artista puede mostrar algo que antes quedaba oculto: el proceso, la coherencia del discurso, la continuidad del trabajo y su calidad humana. La unión de esto esto genera confianza, relaciones y ventas a largo plazo.

No se trata solo de enseñar obra acabada, sino de construir una presencia que permita entender qué estás investigando, desde dónde trabajas y por qué tu propuesta es relevante.
Cuando esto ocurre, la audiencia no solo mira, sino que acompaña y quiere formar parte de tu universo.

¿En qué ayuda tener miles de seguidores como artista?

En la visibilidad, autonomía y poder de decisión.

Una comunidad cambia la posición del artista.
Aporta margen de maniobra, autonomía y capacidad de decisión.

Permite no depender exclusivamente de intermediarios y abre la posibilidad de vender, comunicar o negociar desde un lugar menos frágil.

Tener unas redes sociales coherentes, con miles de personas que confían en tí, sí te cambia la vida.

  • Te sirve como experiencia de autoafirmación personal, de enraizarte y sentirte con seguridad a la hora de llamarte artista.

  • Te permite analizar tus obras, ser consciente de tus procesos y aprender a comunicar tu valor.

  • Te permite aprender a poner límites y a quererte, respetarte y avanzar dentro de tu profesión artística.

  • Te permite ampliar tus horizontes y las cosas que crees posibles para ti.

  • Te permite generar conexiones y conocer a gente maravillosa.

  • Te permite crear sinergias.

  • Te ayuda a crear puentes, una comunidad que te apoya y con la que creces.

  • Te permite ayudar a los demás, inspirándoles con tu arte.

  • Te permite conectar con otras personas dentro del mundo del arte.

  • Te permite sentir una satisfacción plena porque vas consiguiendo moverte en el mercado, estableciendo relaciones con otras personas dentro del arte y et permite dedicar tu tiempo profesional a lo que más deseas, a lo que has deseado siempre.

  • Te permite recibir encargos y ventas.

  • Te permite vivir de tu arte.

Mi experiencia en Instagram hasta los más de 35 mil seguidores

Hoy tengo más de 35.000 seguidores, pero no como un trofeo ni como una cifra estática.
En el último trimestre de 2025 pasé de 15.000 a 34.000, aplicando exactamente la misma lógica que enseño: claridad de discurso, constancia estratégica basado en entender a quién y con quien quiero conectar.

No me interesa que los artistas acumulen seguidores por ego.
Mi pasión es otra: hacer que los artistas tengan visibilidad real, de la que se traduce en conversaciones profesionales, oportunidades concretas y ventas. Visibilidad que no se queda en la pantalla, sino que circula en el mercado.

Mi cambio a la hora de gestionar las redes sociales

Fijarte solo en tener muchos seguidores a cualquier precio sería solo moverte por una métrica de vanidad. Durante mucho caí en esto. Hasta que un día por agotamiento me cansé de perseguir el viento y analicé cómo había sido mi comportamiento hasta ese momento. Había llegado a 15 mil seguidores pero estaba agotada.

Aquí tienes algunas características o rasgos que te permiten analizar si quieres solo seguidores como métrica de vanidad o no:

  • No tienes un discurso artístico claro, pero comienzas a publicar sin saber muy bien con qué objetivo publicas ese contenido.

  • No tienes claro tu discurso artístico y no tienes claro tu tono en redes. Te sientes con cierta incomodidad, pero igualmente inviertes en publicidad y promocionas tus publicaciones.

  • Buscas tendencias y las repites sin plantearte si casan con tu estilo, tu tono, tus valores y la huella que quieres dejar en los demás.

  • Revisas cada poco tu cuenta, para comprobar si has crecido de seguidores.

  • Entras en la app y refrescas el perfil dejando fijos tus ojos en el marcador de seguidores.

  • Publicas un contenido y se te acelera el corazón: entras en un bucle de desbloquear el móvil, revisar Instagram, dejar el móvil a un lado, desbloquear el móvil, revisar los me gusta, refrescar tu perfil mirando los likes y los seguidores.

  • No han pasado ni 2 horas desde que publicaste un contenido pero ya has revisado los insights o métricas de esa publicación varias veces.

  • Publicas para tener éxito y visibilidad. No publicas con el pensamiento detrás de:

    • “Quiero publicar esto porque necesito expresarme y esta publicación sí refleja auténticamente quien soy”

    • “Esto que voy a publicar seguro que ayuda, anima, inspira y enciende, hace que mi coleccionista ideal y yo conectemos”.

Como ves esta forma de relacionarte con Instagram pone la herramienta de redes sociales, a esta aplicación, en el centro de tu atención, de tus angustias, de tu ansiedad y de tu “confirmación de valor”. Te enfadas con ella porque no te muestra resultados rápidos y, en todo caso, usas este círculo vicioso como la confirmación de que “las redes sociales se te dan mal”.

Esta era mi vivencia interior, hasta que pensé en que yo ya tenía un trabajo estable de oficina y que no quería tener esta experiencia amarga por dentro cada vez que publicaba sobre mi vocación.

Cambié mi enfoque y en apenas menos de 6 meses ya pude dejar mi trabajo de oficina: crecí tanto que la visibilidad y los ingresos, la ayuda a mis artistas, era, es real. Este cambio de enfoque comencé a depurarlo y estandarizarlo, en lo que hoy es mi membresía IGS.

Este es el sistema que yo trabajo con mis alumnos con respecto a sus redes sociales:

  • En vez de pensar qué tengo que publicar en redes para que Instagram me acepte, te hago recordar que Instagram es una herramienta, una app que debe estar a tu servicio.

  • En vez de pensar qué tengo que arreglar dentro de mí, qué falla para que no esté teniendo esa visibilidad, te hago recordar que no hay nada malo dentro de ti. En todo caso, vemos cuál es tu universo artístico, tu forma de entender el arte y tu forma más cómoda de relacionarte, para que no sea una impostación, un teatro, sino la comunicación de tu realidad.

  • En vez de pensar cuánto hay que publicar, te planteo qué quieres hacer este año como artista. Es decir, no partimos de la vida digital y de sus supuestas obligaciones, sino que partimos de tus metas, de tu calendario y, de nuevo, supeditamos tu comunicación a tu vida real.

  • En vez de publicar y rezar para que funcione, hacemos un análisis de quién eres como persona y artista y de quién es tu coleccionista ideal, para encontrar el punto medio entre lo que te apasiona y con lo que a tus coleccionistas ideales conectan contigo.

  • Una vez que se publica mis alumnos saben que una misma pieza de contenido puede publicarse hoy y explotar a los días, por lo que no revisamos los insights de forma compulsiva. Publicamos y, al final de mes, es cuando recomindo revisar las métricas.

Como ves este es un paradigma mucho más sano, que pone a tu vocación y a tu intuición creativa en el centro y en la cúspide. En base a eso y a tus planes reales como artista, se arma toda la comunicación, todas las publicaciones en redes.

Y eso ya está ocurriendo dentro de la comunidad.

Artistas que han multiplicado su alcance orgánico en cuestión de días.
Artistas que han pasado de cifras discretas a decenas de miles de visualizaciones sin pagar publicidad.
Artistas que, gracias a una comunicación más clara y coherente, han reabierto conversaciones con galerías, firmado contratos para ferias internacionales o han sido incorporados a catálogos profesionales y proyectos de interiorismo.
Artistas que, simplemente por empezar a mostrarse con más verdad y estructura, han recibido encargos y ventas después de meses de bloqueo.

Hoy ya somos más de 40 artistas dentro de la comunidad, trabajando no para gustar más, sino para ocupar su lugar. Cada uno con su lenguaje, su ritmo y su práctica, pero con una base común: entender que la visibilidad no es superficial cuando está al servicio de una obra sólida.

Instagram no es el destino, es la herramienta

Instagram no es el destino de una carrera artística.
Es una herramienta. Una puerta de entrada.

La diferencia no está en cuántos seguidores tienes, sino en si sabes convertir esa visibilidad en trayectoria, oportunidades y ventas reales, sin traicionar tu identidad ni banalizar tu obra.

No para crecer por crecer,
sino para que tu trabajo tenga el lugar que merece en el mundo real.

Siguiente
Siguiente

¿Por qué los galeristas odian recibir tu portfolio?